jueves, 25 de febrero de 2010

Light - Capitulo 05


EL ORÁCULO Y REY





- Pero My Lord, usted no debería estar aquí, no es necesaria su presencia aquí, esto lo podemos …
Aquel joven y nervioso vasallo no pudo terminar su frase, una mirada inquisidora del Rey lo había callado, después de todo, quien era él para decirle al rey donde debería o no estar?, aunque en realidad esa no parecía una tarea como para el monarca de esta tierra, en fin solo iban a preguntar por el destino de uno de sus barcos perdidos, no parecía muy importante, pero antes de que el vasallo dijera otra cosa el rey se refirió a él.
- Descuida, creo que esto es algo solo para mis oídos y para los de nadie más.
Con estas palabras había dejado muy en claro que quería estar solo, inmediatamente salieron del recinto la escolta real, los soldados, y los vasallos, pero el consejero del rey se quedo en su lugar con una mirada suspicaz.
- Laos, me pareció decir que quería estar solo
- Lo siento su majestad, pero no puedo dejarlo solo, esta es una gran responsabilidad y yo creo que siendo yo su consejero debería estar aquí para…
- Te dije que necesito hacer esto solo, por favor, ya es difícil sin tu ayuda –dijo el rey perdiendo un poco la compostura
- Theros, no necesitas esconderte de mí, recuerda que también conozco esta historia, déjame estar a tu lado en esto.
Esto último lo dijo Laos con una mirada desafiante, y sumado a su porte de caballero de fuertes brazos y ancho pecho, alto y de cabello oscuro le daban una imagen de un guerrero dispuesto a morir en una batalla, pese a ello el rey siguió inflexible en su decisión de estar solo
- Yo te haré saber si te necesito, pero déjame solo ahora.- El Consejero se dio vuelta mas preocupado que resentido y se fue, después de esto, el rey ingreso al antiguo templo.

El día era realmente hermoso, el cielo azul matizado sutilmente con algunas blancas nubes rasgadas daban realce al hermoso sol que ya a esa hora estaba en lo mas alto del firmamento, las aves cantaban y el río corría cerca realzando aun mas el hermoso paisaje de verdes prados.

La entrada del templo era una estructura antigua, parecía hecha de piedra pulida, lo primero que salía a recibir al que quisiera entrar en él eran 2 estatuas una a cada lado de la escalera de piedra, la estatua de la izquierda representaba un león con alas, y el de la derecha era un esplendido dragón, ellos daban camino a una gran escalera que llevaba a un pórtico con runas grabadas en todo el marco, el pórtico era alto y redondeado en la parte superior, los muros laterales eran inmensos y tenían grabados altorrelieves que representaban algo realmente curioso, al lado izquierdo estaba la figura de 4 seres rodeados de sombras caídas y por encima de su cabeza la figura de otro ser, al parecer mas poderoso, de igual forma debajo de ellos un rostro de otro ser también poderoso, pero este parecía estar derrotado. Igualmente al otro lado del pórtico, al lado derecho había 4 símbolos rodeando a otro un poco más grande y por encima de ellos una gran nube con el mismo rostro que había sido vencido en el grabado anterior que parecía mofarse de ellos.
El rey dio un paso mas hacia delante, a cada paso sentía como aquella belleza de su reino iba quedando atrás, y se iba perdiendo tras el manto de oscuridad y de terror que reinaba en lo mas profundo del templo… pronto llego a un punto en el que las paredes ya no exhibían ningún tipo de ornamento y que a lo lejos la oscuridad era absoluta, el rey sintió miedo, no quería continuar, ¿porque tenia que ser así?, el destino lo había puesto en esta complicada situación, se armo de valor y dio un paso mas, en ese momento algo le obligó a cerrar los ojos y sintió que el suelo debajo de el se perdía en la nada, estaba cayendo, cayendo hasta lo mas profundo de esta tierra, gritó con todas sus fuerzas pero parecía que su voz se había apagado, ni él mismo la escuchaba, apenas podía sentir su cuerpo, sentía que cada vez el duro suelo estaba mas cerca de él, iba a morir, morir tragado por la tierra, antes cuantas veces había pedido que la tierra se abriera y lo tragara cuando paso por un momento de vergüenza, finalmente sabia que se sentía aquello, la tierra lo estaba devorando, se había abierto a sus pies, sintió su corazón latir rápido y fuerte, sus brazos ya no le obedecían, sus ojos empezaron a ceder, empezaba a resignarse cuando de pronto recordó el motivo por el que estaba ahí, y se dijo a si mismo que no podía morir así, sin haber cumplido con su misión, abrió lo mas que pudo sus ojos y gritó con todas las fuerzas que le quedaban.
- Oráculo que viste a Dios cuando hilaba el destino de los mortales, permíteme mostrarme ante ti, y después has de mi lo que desees.

Una luz surgió desde el fondo del abismo en el que caía y lo levantó, finalmente se sintió flotar y después de un momento de desconcierto pudo sentir de nuevo tierra firme bajo sus pies, ante el se abrió una hermosa cámara circular sus paredes parecían ser pequeñas cascadas de algo azul que brillaba, en el centro había un pozo delante del pozo un altar con un extraño grabado dorado en el piso de piedra.
El rey se acercó decidido se paro en el altar y grito con potente voz:
- Soy Theros rey de los hombres que residen en la tierra de Gardor, vengo ante ti, el Oráculo de la Luz de Luna para hacerte una consulta, por favor muéstrate ante mi.

Se hizo un remolino en el centro del pozo y de el surgió una figura, era como un hombre con un gran capucha negra que cubría todo su cuerpo y solo se podía ver de él uno de sus ojos, en ese momento el brillo de las aguas de la cámara se apago y todo quedo en oscuridad de nuevo y se prendieron 4 llamas alrededor del oráculo que acababa de surgir del pozo dándole un aspecto macabro.

- Rey te autoproclamas, pero no veo súbditos a tú alrededor, ni corte ni escolta.
- Los he dejado atrás, pues vengo a ti como un hombre más, que busca conocer el destino de uno de los suyos

El oráculo lo examino con su único ojo visible, el rey ciertamente parecía mas un general que un rey, alto y fuerte, con cabellos largos y barba oscura, una mirada fuerte y seria, alrededor de su pecho un cinto rojo y una capa en sus hombros enmarcada en una brillante armadura de plata y una vaina vacía en el cinturón.

Así que – empezó diciendo el oráculo - Has caído por el abismo de la duda y estuviste a punto de rendirte, hubieses muerto pero hubo algo que te impulsó a continuar, pues bien, en que puedo servir yo a Theros de Gardor.

El rey se acercó al oráculo y puso sus manos sobre el altar, se arrodillo y dijo
- Hace ya varios soles que desde aquí partió una comitiva con destinos a los Desiertos de Vidra, y no hemos tenido noticia de ellos, al parecer se perdieron en el mar y deseo saber el destino de los tripulantes de este navío.

- A hombres puedes engañar mi rey, pero el cielo lo ve todo y el mar escucha las palabras que los hombres dejan escapar, pero si preguntas por los tripulantes te diré que ninguno esta ya en este mundo, aunque de entre ellos 3 escaparon de la muerte.

El rey se quedo con la frente en el altar arrodillado y los ojos muy abiertos y dilatados, y no comprendía las palabras del oráculo, cómo era posible que estuvieran vivos si ya no estaban en este mundo a menos que...
- Mis palabras no comprendes, y mis motivos no conoces, pero yo si los tuyos y se que tu por tu primogénito preguntas, el mismo que diste a Thorse a criar, y a quien confiaste la legendaria hoja dada a los hombres, pero te digo que no has de preocuparte por el, pues al darle tu esa espada sellaste su destino, su destino, el mismo que esta cumpliendo, el mismo destino que terminará con tu vida en corto tiempo.
El rey levanto la mirada y vio directamente al oráculo y este continuó
- Antes que el próximo solsticio llegue el mundo que conoces ya no existirá, finalmente ah llegado el momento que el sello sea roto y este mundo arda en las llamas, con tu mundo tu también caerás, y todo esto se dará por cumplir el destino que tu mismo hijo contribuirá a iniciar, ahora vete Theros, rey de mortales porque los dados ya están echados y tu destino escrito, así como el de toda esta tierra.
Después de escuchar esto el rey sintió una gran corriente de aire que llegaba hacia él desde el suelo y pudo ver por un momento el rostro del oráculo, estaba riéndose macabramente con sus ojos rojos desbordados el cabello oscuro le cubría parte de su rostro, el mismo que parecía piedra sin labrar, su boca se abría inmensuradamente dejando ver unos colmillos amarillentos, el sonido de su risa retumbaban en sus tímpanos como un taladro destrozando su mente, casi podía sentir como su cabeza se partía en 2 y empezó a darle vueltas todo, antes de perder la imagen del oráculo le gritó
- Que puedo hacer, que debo hacer para salvar a mi pueblo, que se supone que debemos hacer?!!!!!!!!
El oráculo aun riendo lo miro fijamente antes de desaparecer y le dijo con una voz profunda.
- Deben morir.


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