jueves, 18 de febrero de 2010

una historia mas - capitulo2

Erick se quedó pasmado, un frió mensaje había llegado desde el otro lado del país, “mataron a papa, él te ha dejado algo”, “algo” pensó, el mensaje era de su hermanastra, a la que nunca había visto, sus padres se habían divorciado cuando el sólo tenia 8 años y nunca había tenido relaciones realmente serias con su padre, el era el 2° hijo del 2° matrimonio de su padre, en total tenía 9 hijos, por lo que después de algunos años, sus hijos habían dejado de ser una alegría para convertirse en una carga, Erick recordaba vagamente su ultimo encuentro, su padre le había prometido darle un préstamo para empezar un negocio con la condición que aceptara firmar un papel que decía que ya no recibiría la pensión que le pasaba, él había aceptado gustoso esperando poder por fin conseguir capital para el negocio que tenía en mente, lamentablemente al volver a su ciudad su padre se olvido de su promesa y 1 año después Erick declaraba no tener padre, ahora aquel hombre que tanto daño le había hecho estaba muerto y le había dejado “algo”.
Se echó en la cama para pensar, sabía que tenía que salir, pero no quiso, quiso sentarse a esperar a reflexionar, a su madre no le importaría mucho, pero quería ahorrarle el disgusto, su hermana hace mucho que se había marchado a un lugar desconocido, así que no tenía porque preocuparse por ella.
Que me habrá dejado, pensó, su padre era uno de los más altos oficiales de inteligencia nacional, pero se había retirado prematuramente hace algunos meses, el lo había leído en algún periódico, nunca entendió porque dejar su carrera en el Servicio Nacional de Inteligencia, pero ahora ya no importaba, el había muerto.

Bajó rápido se preparo algo y salio, tomó su moto y arrancó, manejó sin rumbo, sin sentido real de lo que hacía, manejó hasta que el sol empezó a perder fuerza al golpear su piel, los minutos, las horas pasaban, un huracán de pensamientos en su mente, recuerdos empezaron a dibujarse en su conciencia, sintió algunas gotas encima y el viento que soplaba con mas ahínco, de un momento a otro una lluvia tormentosa lo cubrió todo él siguió y siguió con la lluvia enrojeciendo sus ojos, con el viento azotando su rostro, finalmente llegó a la iglesia mas lejana de la ciudad, la lluvia chispeaba en la cruz dorada empotrada y encima de ella se leía “San Pedro Pescador”, entró, la capilla estaba desierta, era un lugar humilde, como todo lo que había en esa ciudad pobre y olvidada del mundo, sin embargo había algo en esa capilla que la hacía diferente, faltaba todo ese glamour de las iglesias que prefieren mostrar grandiosidad a sus feligreses que enseñar la palabra, había solemnidad, sus bancos de madera labrada, duros e inflexibles, las altas ventanas con vidrios viejos y roídos, y el altar hecha en cedro, con un mantel blanco bordado al contorno de dorado, y en el centro del altar se alzaba la figura de un varón con los brazos extendidos, como pidiendo un abrazo eterno, siempre esperando, con la cabeza levemente inclinada, una sonrisa apunto de nacer, unos ojos brillantes, humildes, casi vivos.
Erick se paro en el atrio de la iglesia, mojado sucio y con los ojos lloroso, se inclinó y se persignó pesadamente, hacia muchos años que no entraba a una iglesia, avanzó despacio hacia los asientos delanteros y terminó arrodillado a los pies del altar, rezó, rezó por el alma de su padre, lloró por los recuerdos vividos, y aquello que nunca viviría, “mataron a papá” cada palabra sonaba como disparos en su mente, levantó la mirada y algo empezó a hervir en él,
¿quien? - se preguntó - quien puede haber matado a mi padre?

Esa – dijo otra voz – es una buena pregunta.

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